jueves, 29 de noviembre de 2007

vendedora de juguetes

La navidad es consumista, propia de los países ricos, del G8 y los que se lo pueden permitir. Y esto, de momento, no va a cambiar. No mientras sea lo que sigamos enseñando a las nuevas generaciones
El nuevo trabajo temporal que tengo estas navidades es vender juguetes. Y como ese es mi trabajo, eso es lo que hago: vender juguetes
Vendo juguetes a madres para sus hijos de cuatro meses. Sip, cuatro meses y ya los están bombardeando con juguetes en navidad. Yo creo que con cuatro meses un niño no sabe ni aguantarse las ganas de cagar, mucho menos va a saber qué época del año es (aunque tampoco lo tengo muy claro porque no entiendo mucho de bebes ni falta que me hace) y sus padres ya se están dejando la pasta en los comercios comprando regalos de navidad. Para que vaya aprendiendo a ser un consumista. Lo veo tan absurdo como celebrar el cumpleaños de un año con tarta y regalos, pero en fin, es mi opinión personal
Hay muchísimos tipos de juguetes, infinidad de ellos más que cuando yo era niña. Hay tropecientos de cada tipo, color y forma. Eso si, los que más se venden, como siempre, no son los más educativos, ni los más baratos, ni los más divertidos. No señores. ¿Cuál creen que es el juguete que más se vende? Efectivamente, el que se anuncia por la tele
Por ejemplo, ¿cuántos muñecos hay que imitan en forma, tamaño y peso a un bebé de verdad? Pues muchos, que me lo digan a mi que me los tengo que conocer todos. ¿Y qué diferencia a uno de otro a la hora de elegir para una niña de diez años? ¿Qué criterio utiliza? Por supuesto, el anuncio de televisión que promociona a uno y a otro
Los niños se los conocen todos, porque ven la tele unas cuatro horas al día, y eso da para muchos anuncios. Pero los padres no, pobrecitos míos. Así es, que llegan a mi tienda y me piden: "quería ese juego que parece como una especie de araña que se pone en la mesa" y yo tengo que deducir lo que quieren. Es entretenido, como una especie de concurso, con las extrañas pistas que te dan, tienes que resolverlo
Eso si, lo más triste de todo fue cuando llegó una señora y me preguntó si teníamos trompos. Hasta me extrañó la pregunta. Sip, la señora quería regalarle a su hijo un trompo, trombo, peón o peonza, de los de toda la vida. Y por desgracia, tuve que decirle que no teníamos, porque ya casi no se hacen juguetes de los de toda la vida (perviven el parchís y pocos más) y tampoco hacen casi juguetes para que el niño juegue en la calle, como nosotros jugabamos, porque ahora resulta que es peligroso y se pueden coger bacterias

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