viernes, 21 de noviembre de 2008

aqui galicia, alli portugal

Las fronteras son cosas abstractas creadas a la buena de dios, a veces siguiendo un accidente geografíco, como un río o una cordillera, y a veces sin ningún sentido, y sin razón mayor que una escuadra y un cartabón encima de un mapa, como en el caso de Africa o los Estados Unidos
En el caso de la imagen, es el Miño el que dictamina el que esta orilla es un país y la otra sea otro país diferente. Tui de un lado, Valença otro. Y hace bastante gracia ver lo absurdo que resulta. Ya no te digo nada en el caso de pueblos en los que una acera está en una provincia y la de enfrente en otra, o el punto de Estados Unidos en el que confluyen cinco estados distintos
En muchos casos, estas fronteras absurdas no dejan de ser algo anecdótico. En otros, tiene un significado mucho más profundo al incluir a una etnia dentro de otra cultura, o dividirlas en diferentes países. Nunca llueve a gusto de todos
Lo que no acabo de comprender es por qué, en algunos casos, esto resulta tan importante para alguna gente. Tan importante es, que justifica acciones de protesta, de violencia y de asesinato. Al fin y al cabo, si a alguien le preguntas de dónde es, no suele contestar diciendo el nombre de un país, ni de una comunidad autónoma, ni de una provincia, y a veces, ni siquiera de un pueblo. La respuesta suele ser una parroquia, una calle o un barrio. Qué más dará lo que digan los mapas? Ganas de complicarse la vida, carallo!